viernes, 30 de marzo de 2012

Carta el 29 de Marzo 2012

Apreciado Jacobo G-N

El espacio público vietnamita está asaltado por sus habitantes. Me explico. Plazas, calles, jardines están permanentemente ocupados por gentes.

Llevo días pensando como entender este fenómeno. Entro en detalles.

- Muchos restaurantes ocupan las aceras. Instalan mesas y sillas, y unos metros más allá cocinan.
No me malinterpretes. No es un apéndice de un restaurante de un local adyacente.

- Cualquier tienda, ya sea de ropa como reparación de motos, ocupa una parte de la acera.

- Te enviaré la fotógrafia de un barbero que cuelga un espejo en un muro y al lado un cartel con la oferta del día.
Resulta curioso que ni la abundante circulación les molesten ni los viandantes se sientan molestos.

- Fuera de las escuelas se reúnen vendedores ambulantes de comida a la espera de la salida de los muchachos. En los callejones hay bares que constan de dos sombrillas, mesas bajas y dos taburetes y una moto donde hacen el cafe, te y bocadillos.

En primer lugar ésta es una sociedad pre-industrial donde los espacios no están especificados. Las tiendas son las casas durante el día y viviendas por la noche. Hasta el s. XIX fue así en Europa. Las casas son un espacio diáfano en que a primeras horas de la mañana se apartan las camas y se instalan los oficios. -De ahí viene la denominación mueble-.

Otro fenómeno es el de la venta ambulante. Se vende de todo y se ocupan las aceras. Son gentes que viven en callejones lejos del centro de la ciudad y se trasladan al centro cada mañana. Venden sobre todo comida, -existen calles especificas para venta de ropa, utensilios de cocina...-. Los viets no dejan de comer, comen a todas horas, "for fun". Es un deporte nacional.

Por ultimo me remitiría a lo más fácil, la temperatura. Con una media de 30/35 grados constantes todo el año, -divididos en semestres de lluvia y sequía-, las casas son unos hornos. Además raramente son familias parentales. Se vive junto con los abuelos... Es fácil ver barbacoas familiares por las esquinas. Lo privado y lo público tiene fronteras porosas.

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