Apreciado Jacobo G-N
Jean Nouvel manifestaba que los aeropuertos son la carta de presentación de los países. Él, que ha recibido muchos encargos, sabe como vender la marca Francia. Yo no tengo la menor idea de como el Aeropuerto Charles de Gaule destila lo francés más y mejor que Orly, o es opuesto al de Barcelona, que está diseñado por un ingeniero español, Bofill, que trabaja tanto en Francia que lo consideran uno de los suyos. Bofill llegó a tener la confianza de Mitterrand.
Otra estrella en el universo de los arquitectos mediáticos, Norman Foster ha construido aeropuertos en todos los rincones del mundo. Más que transmitir aquello del país que las autoridades o él consideran más relevante, los aeropuertos de Hong-Kong o de Glasgow en muy poco se diferencian. Quien conoce la mano de Foster ve fácilmente los parecidos de familia. Si me apuras pondría en el mismo saco el metro de Bilbao.
A las 17.30pm del 25 de Marzo aterricé en Ho Chi Min con suma placidez. El piloto, sin embargo, confundió el nombre de Saigón con Shanghai, -en qué estaría pensando-, y por un momento me vi viviendo la broma del que se embarca en un avión equivocado. A pesar de lo gastada de la broma se escuchó un rugido abrumador en la cabina. Los tres mil kilómetros de distancia entre ambas ciudades no le hacían gracia a nadie. Todo quedó allí.
Salí del avión por un finger high-tech, signo inconfundible de diseño de autor, vidrio a ambos lados con cruces de acero.
Recorrí pasillos infinitos, con los mismos anuncios que debe haber en cualquier otro aeropuerto, -visa, telefonía, hoteles, fotografías de paisajes-; y me vi haciendo cola en las aduanas.
El policía, -tenía todo el efecto de un militar. Galones, traje verde de campaña, gorro con visera descomunal, que debe ser una herencia soviética- dijo en voz alta, no sé si sorprendido, Barcelona. Me dirás que estás orgulloso de como vende la marca Barcelona. Para caerle simpático le comenté que también era el equipo de Messi. ¿Te imaginas que me contestó?. Soy del Real Madrid, y para demostrarlo me mostró el escudo del Madrid que le hacia de salva pantallas en el móvil. Tenía que contraatacar. Le mostré la fotografía que guardo del 0-2. Nos reímos y me fui a buscar la maleta.
Embajadores de España son nuestros equipos de fútbol. En especial, Barça y Madrid que hacen giras asiáticas. Pujol, años a decía que la institución más importante de Cataluña era La Caixa, después venia el Barça y en tercer lugar estaba él, es decir la Generalitat. No iba equivocado.
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